El jefe de mi amigo Raúl ya no queda con sus amigos en el bar de debajo de su casa, ya no se compra el Diario de Rioja en el kiosco cerca del colegio dónde estudian sus hijos y tampoco utiliza su coche para ir a su trabajo.
La policía nacional le avisó unos minutos antes que ETA había colocado una bomba cerca, muy cerca del lugar por dónde habitualmente transita. Más en concreto en el acuartelamiento de la Benemérita, en pleno centro del casco urbano. Le avisaron a él y al dueño del bar, al dueño del kiosco y al de la tienda de ultramarinos y a la de la farmacia que levanta su persiana para iniciar su jornada laboral. ¿Y qué me dicen de las 16 familias que vivían en el acuertelamiento? A partir de ese día ninguna volverá a habitar en sus casas. De momento, los familiares de los guardias civiles se alojan en hoteles o en casas de alquiler de la ciudad hasta que terminen las obras de las nuevas dependencias. El resto de afectados, más de 20.000 ciudadanos, malviven con el susto en el cuerpo, con una impotencia sin límites y una rabia contenida en domicilios de familiares e incluso en albergues municipales. Mientras los calagurritanos sufren las consecuencias de la barbarie terrorista sin ser considerados víctimas del terrorismo, se preguntan - ¿Cuánto tardarán en pagarnos? ¿Cuándo cobraremos? ¿Dónde vamos a dormir? ¿Qué va a ser de nuestras vidas a partir de ahora? - los concejales, políticos y miembros de ANV del País Vasco siguen campando a sus anchas sin haber condenado el asesinato de Isaías Carrasco ni este atentado de Calahorra (La Rioja). Estos etarras – su brazo político – que se ausentan en los funerales y se abstienen en sumarse a la condena de la barbarie ETARRA, sin embargo no se ausentan para cobrar las subvenciones. Los etarras, que visten ropas democráticas bajo el amparo de la ley bajo las siglas estas de ANV, siguen cobrando del dinero del erario público y de los impuestos de todos los españoles sin condenar ni repudiar la violencia insensata e injustificable de ETA. Ya sabemos que el Consorcio de Compensación de Seguros ha cifrado los daños ocasionados por este coche bomba con 70 kilos de explosivo en más de 3’5 millones de euros. Me pregunto ¿Por qué no descuentan estos 3’5 millones de euros que va a suponer recuperar todas estas pérdidas de las subvenciones que reciben estos terroristas de la ANV? Porque ¿Algo habrá que hacer? O ¿Nos vamos a quedar otra vez de brazos cruzados sin ir al meollo de la cuestión? It´s their economy, stupids. A su economía hay que atizar, señores de lo judicial. Aunque parezca que con la indemnización económica se puede arreglar la barbarie, no es cierto. Porque ¿Cómo compensar al dueño del kiosco o de esa tienda de ultramarinos o del bar que recientemente invirtió toda una vida de trabajo en mejorar sus instalaciones o a esa dueña de la farmacia o al jefe de mi amigo Raúl? En lo personal o en lo moral no hay dinero suficiente para pagar tanta impotencia, tanta rabia. Algo habrá que hacer.