Videojuegos educativos o morir jugando
Los videojuegos ofrecen tantos peligros como posibilidades educativas que, a menudo y según la óptica con que se mire, una persona puede morir jugando. Diversos sitios de Internet, en septiembre de 2007, podía leerse: “Otra muerte causada por un videojuego”. El lugar de este suceso: China.
Otra persona fallecía por una afección cardiaca después de haber jugado durante más de 3 días seguidos en un cibercafe. El hombre se desplomó. En junio de 2005 un niño ruso de 12 años murió por jugar durante doce horas seguidas (vía Altioyo). El niño, por lo visto, debía de estar muriéndose frente al ordenador, pero no desistía de jugar. Estos son algunos de los casos de muertes de niños, adolescentes por jugar demasiado tiempo con un videojuego.
De vez en cuando los medios de comunicación se hacen eco de noticias similares a éstas que les acabo de relatar. La lista de va aumentando muy lentamente, en especial en Asia. La expansión de banda ancha, la posibilidad de tener acceso sin límite a juegos en red y el prestigio de esta actividad convierte este continente en el deporte nacional, poniendo en peligro la propia salud por estos abusos.
Mientras se discute sobre si los videojuegos causan adicción, la realidad muestra que hay personas que les dedican demasiado tiempo. Es cierto que la inmensa mayoría hace un uso adecuado de este medio de diversión, porque no deja de ser un medio. Pero también lo es que personas con escasas relaciones sociales, con dificultades para divertirse en el mundo real, encuentran consuelo en esta forma de entretenimiento. El nivel de evasión, lo he leído en alguna revista al respecto, que produce es increíble. Su música, sus efectos, nos pueden llevar a mundos imaginarios de los que cuesta salir.
Los videojuegos proporcionan diversión inmediata. Sin salir de casa, se viaja o se abren puertas a mundos jamás imaginados. Mientras se encarnan los más fantásticos personajes. Ahora bien, la propia experiencia nos muestra que, tras haber jugado varias horas seguidas, el cuerpo y la mente se resienten, acabamos hastiados de cualquier película por buena que sea y al final de todo, nos damos cuenta que podíamos haber aprovechado parte de ese tiempo disfrutando de otros entretenimientos o juegos.
Sí que es bueno medir el tiempo que pasamos jugando, conseguimos que los videojuegos no pierdan su encanto y que, si estos tienen una buena historia, su avance sea más pausado y coherente. Los disfrutamos mucho más. Y, aunque la muerte nos sorprenda delante de las pantallas, nadie podrá decir que nos mató el videojuego.
Posted on Tuesday, May 20 2008
Author: admin
Filed under: Educación, Ocio, Opinión, Vivir
Tagged: Add new tag, Asia, medios, videojuegos
Related News: Happy birthday Mom!, Cumpleaños,
Previous: El Zaragoza desciende a los infiernos
Next: Ethics, business and society en el 50 aniversario del IESE
